_____English____Português____Español__

Noticias

Seguridad Alimentaria como Camino para la Inclusión Productiva: Lecciones de Brasil e India

Por  Danuta Chmielewska y Darana Souza, Centro Internacional de Políticas para el Crecimiento Inclusivo.

A pesar de que Brasil e India tienen estructuras agrarias y clasificaciones específicas de agricultores diferentes (ver tabla), en ambos países la proporción de grupos rurales generalmente desfavorecidos especialmente de productores de menor escala dentro de la población total es significativa. Los dos países han establecido programas de adquisición de alimentos en gran escala, a través de los cuales el gobierno compra productos agrícolas para apoyar la subsistencia de los agricultores, ofreciendo alternativas de mercado ventajosas. Estas iniciativas reconcilian oportunidades comerciales para los productores con el suministro de productos a las poblaciones vulnerables.

India tiene lo que se considera ser el mayor programa de alimentación escolar del mundo, el  Mid-Day Meal (MDM por sus siglas en inglés), un sistema financiado por el gobierno central que está dirigido a niños de educación primaria en escuelas públicas o locales. El programa ofrece una comida por día a mas de 110 millones de niños. Brasil también tiene un amplio sistema, el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE), que garantiza el almuerzo escolar a todos los estudiantes matriculados en educación primaria pública. El programa asegura acceso a una comida diaria a cerca de 47 millones de estudiantes, casi una cuarta parte de la populación del país.

India implementa otro programa de distribución de bienes esenciales de consumo, el Sistema Público de Distribución  Focalizada (TPDS,  Targeted Public Distribution System por su nombre en inglés), que también es
considerado como una de las mayores redes de distribución, dentro de su categoría, en el mundo.
Este sistema provee un subsidio mensual de trigo, arroz, azúcar y queroseno a 160 millones de familias, principalmente aquellas identificadas como viviendo debajo de la línea de la pobreza. En Brasil, por su parte, ha introducido el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), que dona varios productos alimentarios a más de 13 millones de personas anualmente.

Estos programas se ejecutan conforme a enfoques de políticas únicos en cada país, resultando en estrategias específicas de implementación y en impactos de desarrollo. En particular, la escala de aprovisionamiento está prevista e implementada de manera completamente diferente. En India, las licitaciones gubernamentales son concebidas a nivel nacional, abiertas a todos los perfiles de agricultores—lo que, en la práctica, significa que las compras son realizadas, principalmente, en las regiones con mejor desempeño agrícola. Estas operaciones ofrecen oportunidades comerciales importantes, llegando a un flujo anual de más de USD$5 billones. A pesar de su alcance, el TPDS tiene que hacer frente a muchos obstáculos en la adquisición, incluyendo la fuga de granos y problemas de calidad de los granos (Souza and Chmielewska, 2011).

En Brasil, la adquisición pública de alimentos es percibida como una herramienta para estimular el desarrollo local a través de la promoción de cadenas cortas de suministro. El PAA y el PNAE tienen mecanismos de
focalización que buscan garantizar la participación de agricultores marginados. El PAA sólo compra comida a comunidades locales de agricultores familiares y categorías  similares, mientras que el PNAE tiene un
sistema de cuotas que se asegura que mínimo un 30 por ciento del gasto público sea destinado a la adquisición de productos producidos por estos grupos, principalmente a nivel local. Este enfoque del PNAE es nuevo, implementado sólo desde 2009. Por su lado, el PAA ya comprobó ser capaz de suministrar una amplia gama de productos de calidad, consumidos a nivel local, y de ofrecer oportunidades comerciales importantes a los agricultores. A pesar de estos éxitos, ambas iniciativas todavía enfrentan diversos retos.

Las familias de agricultores más vulnerables tienen dificultades de acceso al PNAE; y retrasos en la realización de los pagos son recurrentes. En cuanto al PNAE, hasta ahora, apenas cerca del 25 por ciento de los municipios compran productos alimenticios provenientes de la agricultura familiar. Barreras van desde una infraestructura logística precaria hasta dificultades que enfrentan los agricultores familiares en la entrega de productos acordados (Souza e Chmielewska, 2011).

Estas experiencias nacionales tienen un gran potencial de adaptación por parte de países en desarrollo. Ambos muestran que la licitación pública en programas de seguridad alimentaria pueden ofrecer alternativas de mercado importantes para los agricultores. La experiencia brasileña puede ser adaptada en otros países, en particular, con relación a su énfasis en proveer  alternativas comerciales  a productores locales que tendrían, de lo contrario, un acceso precario a los mercados. Esta experiencia ha mostrado que, vinculando la producción local a la distribución de alimentos, y tomando en cuenta los tipos y cantidades de alimentos disponibles y la capacidad de los productores de participar en estos programas, es posible apoyar a los agricultores marginalizados y suministrar productos adecuados a programas alimentares.

Puede acceder a otras publicaciones relacionadas a este tema aqui:

Apoyando el Acceso y la Producción de Alimentos a través de Programas Públicos de Adquisición Local: Lecciones de Brasil

A Socially Inclusive Pathway to Food Security: The Agroecological Alternative

The Food Security Policy Context in Brazil

Public Support to Food Security in India, Brazil and South Africa: Elements for a Policy Dialogue

 

 

 

URL: http://pressroom.ipc-undp.org?lang=es/?p=11515

Escrito por el Jul 10 2012. Archivado bajo Areas Temáticas, Desarrollo Rural y Sostenible, Noticias. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Dejar un comentario

Buscar en Archivo

Buscar por Fecha
Buscar por Categoría
Buscar con Google